Mi tribu urbana preferida
Pero Madrid es mucho más que esa tribu urbana de Paquito Umbral. Desde hace mucho, se ha convertido en muchas cosas más que no se le escapan a nadie. Ese metro repleto de currantes, que regresan con una cara de supervivencia diaria perdiéndose en la música de las flautas, el acordeón y la caja que tocan cuatro chavales con pinta de brasileños. O la noche que nunca recibe al sol, aunque ya no sean los ochenta, ni Tierno Galván alcalde. Y como olvidarnos, de mil imágenes más, incluso las personales.
Lo que me pregunto es lo que pensarán todos esos que regresan del trabajo a última hora de la tarde, o más bien tercera de la noche, sin tiempo para hacer la cena, ni apenas verle la cara a sus hijos. Y con mayor motivo, cuando tienen cuatro días para desaparecer en largas colas sin poder desentenderse de un camino de regreso que se antoja imposible de dejar atrás.

LEAL A UCEDA dijo
Ya hace tiempo que empezaste a conocer lo bueno de Madrí.
Disfrutar de esta ciudad va unido a saber huir de ella. Elegirla para vivir y trabajar nada tiene que ver con perderse en el ocio más castizo.
Si aprendemos a saborearla no tendremos que sufrirla...
19 Febrero 2007 | 11:48 PM