Cosas del cambio de año
Lo del cambio de año debe ser una cosa psicológica, probablemente mezclados con aderezos del destino y esencias de las preocupantes decisiones, de los que estamos sin la pinza hace mucho tiempo.
Pero lo que de verdad me tiene intrigado, haciendo retoñar mi compleja, por devastada, estructura emocional, es lo de... Bueno, aunque odio las reservas porque me huelen a medir las distancias, de momento, vamos a dejarlo ahí. Y es que hay palabras que valen todo lo bueno de esta vida.
Lo de Lanzabotes, prosiguiendo con su conquista del territorio de mi pueblo con las zonas azules- ¡qué mal ha sonado!- es un ejemplo más de su comprometida y desinteresada conciencia social. Sin que sirva de precedente prometo que la próxima vez que aparque en terreno vedado meteré un euro en la maquinita. ¿No decían que este sistema de aparcamiento había nacido como medida de desahogo, mediante la rotación de los coches, que visitan el centro, y no como medida recaudatoria?. Por cierto, y aunque no tiene que ver- y se me olvide el punto y aparte- , me cuentan que tiene muy cansados a los constructores.
Por otra parte, tengo constantemente en la cabeza una pesadilla, pero no merece la pena no por importancia, sino porque forma parte de esas maldades de la vida. Como dice Faustino, no importa el problema, lo que vale y cuenta es la solución.
Y lo que tampoco se me olvida, es que todos los que de una u otra manera componéis mi entorno, prometo no fallaros, aunque a veces de sensación dé síntomas agudos de olvidarme de vosotros.

martin dijo
Feliz año, Montero.
4 Enero 2007 | 05:00 PM